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En el ciclismo de
montaña existen dos
principales
modalidades, la
cross country y la
down hill, para las
que se organizan
excursiones de tanta
duración como se
desee, por 24 horas
o largas travesías
que atraviesan
desiertos, selvas y
montañas. Para las
mismas es necesario
llevar un equipo de
campamento, pero si
se contrata un viaje
organizado por una
agencia, ésta
dispone un vehículo
de apoyo con agua,
comida, refacciones
y botiquín de
primeros auxilios
entre otras
necesidades, de modo
que mientras el
turista pedalea, los
guías se ocupan del
resto.
La cross country
consiste en
completar un
recorrido con
subidas y bajadas en
todo tipo de
terreno, por lo que
demanda muy buena
condición física, ya
que es preciso
ascender por cuestas
muy empinadas. Las
bicicletas
utilizadas en esta
modalidad son las
más comerciales y
buenos componentes,
sistema de cambios y
frenos, suspensión
delantera y un
cuadro ligero, lo
cual facilita mucho
el manejo.
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La segunda modalidad
es el down hill, la
versión más radical
de la bicicleta de
montaña, y como su
nombre indica
consiste en
descender lo más
rápido posible; los
extremistas alcanzan
velocidades de más
de 60 km por hora.
Los vehículos de
esta modalidad son
muy diferentes a las
de cross country; el
peso del ciclista se
localiza en la parte
trasera y así la
llanta delantera
queda libre, lo que
permite salvar mejor
los obstáculos.
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